Tu Crédito en la Era Post-Pandemia: Un Nuevo Enfoque

Tu Crédito en la Era Post-Pandemia: Un Nuevo Enfoque

La crisis del COVID-19 dejó una huella profunda en los sistemas financieros de América Latina y Centroamérica. Desde la morosidad familiar en niveles históricos hasta la urgente necesidad de liquidez de las PyMEs, el espacio crediticio se transformó de manera decisiva. En este artículo exploramos las claves de este cambio, las respuestas del sector y las perspectivas futuras.

Impacto de la pandemia en la demanda y oferta de crédito

Durante los meses más críticos de la pandemia, las empresas, especialmente las PyMEs, se vieron obligadas a buscar financiamiento para mantenerse operativas. Se registró un aumento en la demanda de crédito empresarial destinado a cubrir nóminas, alquileres y digitalización de procesos.

El teletrabajo impulsó inversiones en infraestructura tecnológica y plataformas de colaboración, generando una nueva categoría de gasto para las organizaciones. Al mismo tiempo, en el ámbito familiar, la alta inflación y las medidas de confinamiento presionaron los ingresos de los hogares, provocando que las tasas de morosidad alcanzaran máximos históricos.

La combinación de estos factores redujo el acceso al crédito de consumo, afectando principalmente a los préstamos personales y tarjetas de crédito. Sin embargo, hacia finales de 2023, ya se detectaban signos de estabilización gracias a la gradual mejora del empleo y reformas en los procesos de otorgamiento.

Adaptación del sector financiero

Las instituciones bancarias y no bancarias respondieron con rapidez y creatividad. Se adoptaron diversas medidas para mitigar el riesgo de impago y mantener el flujo de crédito:

  • Extensión de plazos y períodos de gracia en líneas de crédito existentes.
  • Tasas de interés reducidas para sectores prioritarios, como agricultura y tecnología.
  • Implementación de líneas de crédito revolventes que permiten disposiciones según necesidad.
  • Mejora de plataformas digitales para solicitudes y aprobaciones en línea.

De hecho, el 70% de las instituciones en la región reforzó sus sistemas digitales, acortando tiempos de aprobación y reduciendo costos operativos. La digitalización acelerada se convirtió en un factor decisivo para atender a clientes aislados o en localidades remotas.

En paralelo, los modelos de evaluación de riesgo se ajustaron, incorporando variables de resiliencia sectorial y capacidad de adaptación al entorno sanitario. Este enfoque permitió canalizar recursos hacia actividades con mayor probabilidad de recuperación.

Evolución y cifras recientes

Perú, uno de los referentes regionales, experimentó una recuperación sostenida del crédito empresarial. El capital de trabajo y la renovación de inventarios impulsaron la demanda, mientras que en las PyMEs los programas de garantía estatales jugaron un papel crucial.

En el segmento de consumo, las tasas de interés históricamente altas y la inflación demoraron la recuperación. No obstante, la posterior reducción de tasas y la estabilización del empleo han permitido una paulatina normalización.

A nivel global, el e-commerce recobró impulso: en 2024 el 20% de los pagos se efectuó con tarjeta de crédito y el 12% con débito. Esto subraya la relevancia de los instrumentos de crédito en el consumo moderno.

Factores estructurales y nuevas realidades

La reconstrucción del sistema crediticio tras la pandemia se sostiene sobre varios pilares:

  • Colaboración público-privada con programas de garantía y subsidios.
  • Prioridad a sectores resilientes: agricultura, tecnología y energía renovable.
  • Transformación digital del usuario, con apps bancarias y autogestión en línea.
  • Apoyo de instituciones internacionales, como el FMI, para fortalecer reservas y garantizar liquidez.

Esta nueva realidad pone énfasis en la personalización de productos financieros, adaptados al perfil de cada cliente y su capacidad de respuesta ante futuros choques económicos.

Perspectivas y retos futuros

Aunque el crédito empresarial muestra señales de recuperación sólida, el crédito minorista y de consumo avanza con cautela. Las entidades financieras permanecen vigilantes ante posibles turbulencias cambiarias y riesgos macroeconómicos.

Para fortalecer el acceso y la gestión del crédito en los próximos años, es fundamental atender a varios aspectos:

  • Digitalizar procesos y mejorar la experiencia del cliente.
  • Construir y mantener un historial crediticio robusto.
  • Diversificar fuentes de ingreso para reducir la dependencia de un solo sector.
  • Fomentar la educación financiera desde temprana edad.

En este sentido, las plataformas y servicios de autogestión se perfilan como aliados estratégicos para las personas y empresas que buscan acceso sostenible al crédito y condiciones más favorables.

Finalmente, la resiliencia del sistema dependerá de la capacidad de continuar innovando y de la solidez de los mecanismos de colaboración entre el sector público y privado. Solo así podremos garantizar un ecosistema crediticio inclusivo y preparado para los retos del futuro.

La era post-pandemia nos presenta un escenario inédito para repensar el crédito: con más tecnología, mayor personalización y un fuerte componente social. Aprovechar estas oportunidades será clave para impulsar el desarrollo y la estabilidad financiera en la región.

Por Fabio Henrique

Fabio Henrique